Puerto Vallarta, Jalisco, México.

El rechazo y las Startups

Una reflexión sobre por qué es difícil no tomar las cosas personales.
Las Startups son difíciles por muchas razones, El rechazo es una de esas.

Conseguir ser rechazado es una cosa natural en nuevas empresas. Uno será juzgado por el mercado, los inversionistas e incluso por la familia a veces.

¿Por qué nos es difícil para algunas personas tratar con el rechazo?
Porque todos derramamos una gran cantidad de esfuerzo en la construcción de un producto. Aunque todavía no es tan bueno o bello, ser rechazados a veces puede sentirse como una cosa personal.

En un nivel más profundo hay dos razones subyacentes: La arrogancia y la baja autoestima. El primero es tomarse a uno mismo demasiado en serio. En el segundo es sentir que no se te está dando suficiente crédito por tratar y trabajar duro.

La verdad es que ambos son letales para los fundadores de startups. Ambos son consecuencia de la montaña rusa que representa el gráfico inmortalizado en las paginas de Crossing the Chasm (Cruzando el Abismo).

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El rechazo y las Startups

Exponer nuestras ideas y probar un producto con otras personas es difícil. Lanzarnos a los inversores y clientes es aun mas. Cualquiera que sea el resultado es, tratar de aprender y entender cómo uno está equivocado, en lugar de tratar de demostrar que los demás están equivocados.

Ahí está el secreto. No lo tomes personal. Debido a que no lo es.

Voy a terminar con parte de un discurso inspirador para tomar un respiro y seguir adelante.

El Hombre en la Arena

“No es el crítico quien cuenta, ni el que señala con el dedo al hombre fuerte cuando tropieza o el que indica en qué cuestiones quien hace las cosas podría haberlas hecho mejor. El mérito recae exclusivamente en el hombre que se halla en la arena, aquel cuyo rostro está manchado de polvo, sudor y sangre, el que lucha con valentía, el que se equivoca y falla el golpe una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin limitaciones.

El que cuenta es el que de hecho lucha por llevar a cabo las acciones, el que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones, el que agota sus fuerzas en defensa de una causa noble, el que, si tiene suerte, saborea el triunfo de los grandes logros y si no la tiene y falla, fracasa al menos atreviéndose al mayor riesgo, de modo que nunca ocupará el lugar reservado a esas almas frías y tímidas que ignoran tanto la victoria como la derrota”.

Theodore Roosevelt